jueves, 24 de febrero de 2011

duelo de titanes,tu sonrisa y mi mirada.

Te encaminas con dudas, pero lo haces, te sumerges en el viento y sobre la tierra caminas sin mas, no miras atrás, no tienes miedo, las dudas ya no te asaltan y has decidido caminar, por ese camino, por el costoso, el empinado, el pedregoso,el que duele, el que nadie escoge, pero tu, ya no tienes miedo, ni dudas.
Casi rozas el sin sentido al tomar esa decisión pero ahora ya todo te resbala, ¿razones? muchas, demasiadas.. resumidas en un nombre,un pronombre personal... Tu.
El culpable, el detonante, el que encendió la rápida y corta mecha de esta pirotecnia , solamente eres tu y a lo lejos, sonríes, como ese niño que cogido de la mano de sus padres enciende su primer petardo, cero confusiones, cero preguntas, cero remordimientos, nada, nada te impide sonreír después de hacer correr esa mecha y disfrutas viéndome enzarzada en ese largo camino, saltando las grandes rocas, ensuciándome de barro, viéndome caer, sin ayudar a levantarme y tu impasible con tu sonrisa en la boca, disfrutas.
Yo mientras tanto con mis saladas lágrimas bañando mis ojos, lucho, sin rendirme ni un minuto, con la misma fuerza que antes, el mismo grado de temor que antes,ninguno, y la misma valentía que antes.
Le bato un duelo a tu sonrisa con mi mirada, la tuya iluminada y brillante, los míos apagados y húmedos, la tuya cobarde, presa del miedo y los míos atrevidos desafiantes de la osadía.

Es como una urna de cristal, de un cristal grueso y fuerte que no se rompe fácilmente.
Dentro llevas muchas cosas, alguna sonrisa inolvidable, una mirada que te ilumina, una mano que no te suelta, una lágrima que te nutre,una brazo que te levanta, una caricia que te estremece, pero quedan huecos, siempre reservados para el menos esperado.
Y llega ese inesperado y golpea suavemente con sus nudillos el cristal, cada vez más insistente, cada vez mas fuerte y potente, hasta que logra entrar en tu urna, logra no romper ni un solo pedazo de cristal, logra no desordenar todo lo que hay dentro y logra encontrar su lugar, el que le corresponde, el reservado, el suyo, el que esperaba.
Y esa urna es el alma, la del corazón, la que nunca te abandona y nunca muere, la que se llena de cosas y la que una vez entras, ya no te deja salir.
Te pido, si me lo permites, que llames y tomes tu lugar.

V DE VENDETTA

Acapara sobre si todo un enjambre de infamias,despreciando la fortuna y lamiendo un humeante ambiente de muertes sangrientas.
¿Cuántas veces con el semblante de la devoción y la apariencia de acciones piadosas engañamos al diablo mismo?
Te garantizo que no te haré daño. ¿quién eres tú? ¿Quién? Quien es solamente la forma de la función qué, y ¿qué soy? Un hombre con una máscara. Naturalmente,no me cuestiono tu capacidad de observación,simplemente, señalo lo paradójico que es preguntarle a un hombre enmascarado ¿quién es?
Pero en esta noche tan prometedora, permiteme que en lugar del vanal sobrenombre,sugiera el carácter,de esta “dramatis persona”. Voila!a primera vista,un humilde veterano de vodevil en el papel de víctima y villano por vicisitudes del destino este visage ya no más velo de vanidad, es un vestigio de la vox populi ahora vacua desvanecida, sin embargo esta valerosa visión de una extinta vejación se siente revivida y ha hecho voto de vencer el vil veneno de estas vivoras en avanzada que velan por los violentos viciosos y por la violación de la voluntad.
El único veredicto es venganza, vendetta, como voto y no en vano pues la valía y veracidad de esta
un día vindicara al vigilante y el virtuoso. La verdad está “visisuas” de verborrea se esta volviendo muy verbosa,pero permiteme cuestionar ¿con quién hablo?
¿IVI? Con Uve claro,como no al igual que yo como Dios ni juego al azar ni creo en la casualidad.

sábado, 5 de febrero de 2011

POR QUÉ EL AMOR ES CIEGO

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura como siempre tan loca, les propuso: ¿vamos a jugar a las escondidas?
La intriga levantó la ceja intrigada y la curiosidad sin poder contenerse preguntó: "a las escondidas ... y ¿eso cómo es?"
"Es un juego - explicó la locura - en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes que encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego".
El entusiasmo bailó entusiasmado, secundado por la euforia, la alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda, e incluso a la apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La verdad prefirió no esconderse. ¿Para que? Si al final siempre la hallaban. Y la soberbia opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que la molestaba era que la idea no hubiera sido de ella) y la cobardía prefirió no arriesgarse.
Uno, dos, tres ... Comenzó a contar la locura. La primera en esconderse fue la pereza, que como siempre tan perezosa, se dejó caer tras la primera piedra del camino. La fe subió al cielo y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol mas alto.
La generosidad casi no alcanza a esconderse. Cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos. ¿Que si un lago cristalino? Ideal para la belleza. ¿Que si una rendija de un árbol? Perfecto para la timidez. ¿Que si el vuelo de una mariposa? Lo mejor para la voluptuosidad. ¿Que si una ráfaga de viento? Magnífico para la libertad .... Así terminó por acurrucarse en un rayito de sol.
El egoísmo en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio: airado, cómodo, pero solo para él. La mentira se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad se escondió detrás del arcoiris) y la pasión y el deseo en el centro de los volcanes. El olvido ... se me olvidó donde se escondió el olvido.. pero eso no es lo más importante.
Cuando la locura contaba 999.999 el amor aun no había encontrado sitio para esconderse, pues todo lo encontraba ocupado ... Hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus flores.
Un millón contó la locura y comenzó a buscar.
La primera en aparecer fue la pereza, a sólo tres pasos detrás de una piedra. Después escuchó a la fe hablando con Dios en el cielo con convicción, y la pasión y el deseo los sintió en el vibrar de los volcanes.
En un descuido encontró a la envidia y claro pudo deducir donde estaba el triunfo.
Al egoísmo no tuvo ni que buscarlo: el solito salió disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago descubrió a la belleza. Con la duda, resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca, sin decidir aun de que lado esconderse. Así fue encontrando a todos, al talento entre la hierba fresca, a la angustia en una oscura cueva, a la mentira detrás del arcoiris (mentira , si estaba en el fondo del mar) y hasta al olvido que ya se había olvidado que estaba jugando a las escondidas.
Pero sólo el amor no aparecía en ningún sitio. La locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyito del planeta, en cada cima de las montañas y cuando estaba al darse por vencida, divisó un rosal y pensó: el amor como siempre tan cursi, seguro se escondió entre las rosas. Tomó una horquilla y comenzó a mover unas ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó.
Las espinas habían herido en los ojos al amor. la locura no sabía que hacer para disculparse: lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.
Desde entonces, desde que por primera vez se jugó en la tierra a las escondidas, el amor es ciego y la locura siempre lo acompaña.