Son placeres prohibidos de cada uno, cada uno los suyos, todos diferentes, todos excitantes, todos poderosos, capaces de despertar sentidos desconocidos por el ser humano, capaces de cruzar abismos profundos, capaces de llevarte al cielo y volar, y flotar y sentir que no estas en el mundo, placeres que elevan tus pies del suelo y hacen que pierdas la noción del tiempo, placeres que te evaden de todo lo que te rodea.
Algunas sonrisas, algunas caricias,abrazos,besos,mordiscos,arañazos,carcajadas,caderas,manos,ojos,bocas,labios,pies,piernas,culos,pechos,dientes,caricias,cosquillas,lametones,todo, todo eso que todos conocemos y que cada uno elige como su placer, cada uno elige el suyo, el que le gusta, y cada uno es diferente, a uno le gusta que le muerdan,a otro morder, a otros les gusta acariciar o ser acariciados,a algunas personas les basta con mirar unas manos y sentir el placer imaginario de sentirlas acariciando su piel,pero ¿sabes qué?
Yo un día decidí cogerlos todos, todos los del mundo, todos los placeres conocidos y por conocer, unirlos y agitarlos con fuerza, removerlos hasta hacerlos marear, y cuando ya estuvieran cada uno dentro del otro, abrir la urna donde estaban encerrados, y dejarlos volar, dejar que flotaran en el aire, dejar que fueran respirados por todas aquellas almas pasionales, respirados y disfrutados.
Y desde entonces, cada vez que salgo a la calle, respiro fuerte, muy fuerte, hasta casi romper el aire, y es cuando realmente me doy cuenta que si no respiro todo eso, no soy yo misma y mi alma me golpea fuerte el pecho, me pide a gritos esa inspiración y se la doy, porque ya no solo mi alma la necesita, sino que ya todo mi cuerpo necesita tanta pasión.
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